¿Quienes Somos?
Somos OMAIGAT
Un equipo de la provincia de Mendoza, Argentina con más de 10 años en el mundo de la sublimación, el estampado y la personalización de merchandising.
Nuestra misión
Brindarte productos personalizados de excelencia, priorizando la calidad de los materiales, la velocidad en la entrega y que tengas la mejor experiencia en el proceso de compra.
Nuestra visión
Seguir siendo los líderes como fábrica de mouse pads a nivel nacional, enriquecer nuestro catálogo agregando productos complementarios y llegar en algún momento a vender en el mercado internacional.
Nuestros valores
Algo que no negociamos es la calidad. Queremos ofrecerte siempre productos de primera, sin errores o detalles molestos que decepcionen.
También valoramos tu experiencia: el proceso de compra tiene que ser dinámico, fluido e intuitivo, sin pasos intermedios engorrosos ni tiempos de espera innecesarios. Tu producto como a vos te gusta sin complicaciones.
Por último pero muy importante: ¿Tenés algo para decirnos? Te vamos a escuchar porque confiás en nosotros. Creemos firmemente que una marca no se construye sola sino que se hace en comunidad. No siempre vamos a tener soluciones mágicas, pero siempre vamos a estar del otro lado con la mejor intención y toda nuestra honestidad. Podés contar con nosotros.
Historia
Omaigat fue fundada por unos jóvenes Franco Borsoi (el que escribe) y Yamina "Pipi" Pípolo en Agosto del año 2014 sobre calle Dorrego de Godoy Cruz, provincia de Mendoza, fruto de nuestras ganas de dejar nuestros trabajos en relación de dependencia, de nuestra creatividad y de un "préstamo" de 20000 pesitos que me brindó mi vieja, Anita, con lo que pudimos comprar el Paquete Inicial de ese entonces para cualquiera que quisiera emprender en Sublimación:
- ✅ Impresora de escritorio Epson con sistema continuo trucho.
- ✅ Plancha térmica china color verde (que al día de hoy sigue heroicamente prestando servicio)
- ✅ 20 o 30 remeras de calidad MUY cuestionable.
Pasó bastante tiempo antes de que aprendiéramos a usar bien las máquinas y conseguir un proveedor de remeras que no nos mandara prendas hechas con tela de cebolla, era bastante difícil ya que la mayor parte de los proveedores textiles estaban en Capital Federal, las distancias nos partían y en ese entonces viajar no era ni remotamente una opción.
A pesar de estas y otras dificultades fuimos agarrando confianza y nos empezamos a mostrar en eventos. Me acuerdo que salimos del primer Mendotaku al que fuimos con tremenda euforia, re contentos porque habíamos hecho un "montón de plata", hoy viéndolo en retrospectiva estoy seguro de que no salimos ni derechos, hermosos e inocentes tiempos de puro aprendizaje a fuerza de errores.
Con los años nos hicimos más fuertes, más capaces y más pillos, no todavía como para abandonar los trabajos fijos que daban seguridad y pagaban las cuentas pero empezamos a adquirir maquinarias más diversas para poder ofrecer diferentes tipos de productos como gorras, tazas y a las remeras sublimadas sumamos las estampadas, que son un poco más complejas pero el producto final nos dejaba más conformes.
Ya más cancheros en los eventos, con clientes recurrentes que nos decían que les encantaban nuestros productos, muy buena relación con nuestros colegas expositores y planilla de costos al día. Fuimos con todo.
El verdadero BOOM del emprendimiento llegó en el año 2020, ya trabajando solo (Pipi tuvo una de esas ofertas de laburo imposibles de rechazar) y POR FIN viviendo de una manera muy digna de las ventas a revendedores de la provincia, publiqué en las redes esa idea modesta que dentro mío sabía que iba a funcionar pero nunca me imaginé que TANTO: Por lejos nuestro producto más exitoso y vendido a la fecha, el glorioso pad XL.
Ese pad fue un fenómeno que se me escapó de las manos muy rápido por lo que tuve que empezar a pensar en "equipo", ese año sumé a mi hermano Pablo que venía de trabajar en logística y a Francisco, un pibe recién salido de la secundaria pero con mucha energía y mucha cabeza (literal).
Ese mismo año sumamos 2 plotters de sublimación (la impresora con sistema continuo adaptado tuvo su merecida jubilación) y una plancha gigante de doble bandeja. Si Zeus sublimara, lo haría con esta plancha.
Ese año fue un punto de inflexión para Omaigat ya que desde entonces no hemos dejado de crecer. El equipo se agrandó mucho, sumamos nuevos productos al catálogo como las camisetas eSports, musculosas, hoodies y hasta jackets de baseball.
Entre todos pudimos superar la pandemia que tanto daño le hizo al mundo, una inflación imparable, crisis económicas con faltantes de todo tipo de materias primas, un notable ascenso en la cantidad de competidores, un incendio que nos obligó a mudarnos a otro lugar hermoso y, como sería aburrido que fuera de otra manera, ahora tanto nosotros como toda la industria nacional nos enfrentamos a un nuevo desafío: la flexibilización de las importaciones.
Creemos firmemente que esta es una oportunidad para crecer, mejorar y sobre todo encontrar la manera de mejorar nuestra competitividad sin dejar de lado la calidad que nos caracteriza.
Y si llegaste hasta acá leyendo… gracias. Este es un viaje que recién empieza y vos sos parte.